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Un carnavalero bueno: Paco Gallego.

Sáb, 05/01/2008 - 00:00 -- CarnavaldeMalaga.com




Un carnavalero bueno

(Diario La Opinión de Málaga, 4 de febrero de 2004)

 

Después de haberse entregado a la fiesta como cuartetero, murguista, comparsista y en varios coros durante casi veinte años, Paco Gallego formaba ya parte de esa pléyade de apasionados que en una butaca, en la calle y, especialmente, arropando a su grupo contagian afición a unos festejos que Málaga no acaba de comprender. Y esto que hemos cantado, lo queremos dedicar, a este pueblo malagueño, que adoramos de verdad, si le hemos ofendido, no nos lo tomen a mal, pues la crítica lo requiere, estamos en carnaval. Protagonizó con enorme ilusión los primeros años del carnaval recuperado, consiguiendo inferir en su propia familia y en su entorno más cercano los resortes de lo carnavalesco hasta conseguir no sólo un memorable relevo generacional, sino como tantas veces solía decir, salvar el futuro. Recuerdo cómo tiraba del burro en el escenario del Alameda mientras pregonaba los chumbos (gooordos y reooondos, a quién le parto el higo...) en la murga Pregoneros Malagueños (1984), o cómo según Loli Barrionuevo, se las ingenió (Paco era carpintero de profesión) para crear la presentación de Marionetas Rebeldes (1985) que muchos aún recordamos por su enorme impacto y que a la postre, crearía escuela. Durante los noventa se dedicó a que en su grupo nadie abandonara, a que sus niños aprendieran el oficio carnavalesco, y como fruto ahí están su propio hijo Curri y su sobrino Antonio Carlos Rojas, para continuar su doctrina. Hemos querido ofrecerle, en esta fiesta popular, algo que fuera distinto, diferente a lo demás. Noche y noches ensayando, discusiones una pechá, pero esto sigue para arriba, no nos van a callar. No nos creemos artistas, a la vista esto está, somos gentes muy sencillas, currantes como el que más, y solo nos conformamos, con ese aplauso, que ustedes nos dan. (La corte de Luis XIV, 1989). Paco falleció inesperadamente el pasado verano. Su nieto, al que apenas conoció unos pocos meses, algun día será comparsista porque su abuelo, entre otros, se empeñó en que esta ciudad recuperara su histórica fiesta.

 

©  David Delfín

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