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David Santiago Velasco. Me encontrarás jugando a vivir.

Mar, 08/01/2008 - 00:00 -- CarnavaldeMalaga.com

"Falta que se den oportunidades a esos autores encubiertos que hay en todos los grupos. Me refiero a ese componente que lleva años cantando y aprendiendo..."

   

David Santiago Velasco representa en el carnaval la copla de la pasión sentimental, de la imaginación puesta al servicio de hacer revivir lo cotidiano con sus afectos y falsedades. Sus coplas brotaron casi sin proponérselo, llevaba un mundo dentro que debía cantar y que, al cabo, emergería un buen febrero con el disfraz de aquella murga de tantos matices y perfecta recreación titulada La Cosa Está Mu Floja. Sin mensaje no habría carnaval cantado. En la modalidad de comparsa, su lírica alcanzará ese estado de perfección que hace de la copla carnavalesca la mayor y más completa expresión popular cantada de nuestro tiempo por unir lo culto y lo popular, la reflexión y la  ironía, la memoria y la esperanza; poesía, según la definición aristotélica: "una imitación de la Naturaleza". "Cómo le cuento a mi madre, capitán, que se me esconden las letras, cómo le cuento a mi madre, que me siento un miserable, cuando me llaman poeta. Coge el puñal que tu padre te dejó, y clávatelo en el alma, vamos a ver lo que esconde, ese nombre en tus entrañas". ¿Para quién escribe un poeta? David Santiago escribe sus coplas para sí mismo y para quien quiera recogerlas, como debe ser. Él mejor que nadie sabe que  necesita traducir su entorno a golpes de imaginación pausada, que necesita recrearlo desde la belleza y la ironía, consciente de que su mundo puede interesar o no, pero mientras escribe  no puede obedecer a otra voz que no sea la suya, y eso lo hace grande. ¿A quién dirige sus coplas un autor carnavalesco? ¿Qué gloria espera alcanzar? "Anda y guárdate los premios, no quiero más fama, que escuchar en el lavadero: hoy canta el niño de Ana, hoy canta el niño de Ana". (61)

 ***

Después de algunos años aplazando realizar este libro, a comienzos del verano de 2004 ya tenía esbozado un esquema general y decidido qué abordar, cuando observé en la pantalla de mi móvil una llamada de Pepelu Ramos. "Ha fallecido la madre de David Santiago", me anunció. Conocí a doña Ana una noche en el Teatro Cervantes durante un momento y luego creí conocerla cada vez que escuchaba el pasodoble que su hijo había escrito para ella, en el marco de los afectos y reproches en el que los hijos y las madres a menudo dialogan. De modo que esperé algunas semanas para concretar el día en que conversaríamos. Le llamé con antelación, en la víspera de un viaje a Madrid y decidí llevarme los CD´s y mi cuaderno para ahondar en sus coplas. De manera que fui escuchando todas sus creaciones en las salas de espera de ambos aeropuertos, en el taxi que me llevó al hotel NH Alcalá, mientras me registraba en la recepción y después de asistir a una reunión-cena y de nuevo en mi habitación, la noche de San Juan (el tema de su comparsa La Moraguita), tan lejos de todo lo carnavalesco, atendiendo a los versos y referencias que David desliza de sí mismo en sus comparsas. Un día después y ya en Málaga, me sorprendí de la vigencia de aquellas coplas fuera del contexto local y del mes de febrero para el que habían sido creadas. Sin duda,  su vocación por retratar todo lo humano desde lo festivo me había transportado a un estatus de reflexión aún mayor y casi desconocido, en el que me sumí durante algunos días.

 

  "El autor ignora si es capaz de escribirle un pasodoble

a su madre y le pide al personaje que le ayude..."

  

            -¿Cantarle a tu madre ha sido la tarea más difícil en todos estos años?

         -Probablemente. Ese pasodoble lo llevaba escribiendo desde hacía muchos años,  desde que comencé a componer. Habré compuesto seis o siete dedicados a mi madre, pero como ninguno me satisfacía por completo, los rompía. Cada año lo intentaba de nuevo y nada. Pero el año de EL CAPITÁN DE LA CALLE, mi madre comenzó a enfermar y sentí miedo. Entonces un buen amigo me dijo: "Escríbele ya a tu madre ese pasodoble que tienes en la cabeza, cántaselo en vida". Por alguna razón, creía que no estaba preparado, que necesitaba más experiencias... hasta que me decidí y escribí ése. No es el pasodoble que ella merecía, pero sí es verdad que tenía que afrontar esa deuda conmigo mismo.

            -La copla es casi una conversación...

         -Sí. Ahí están los recelos y afectos de las medres y los hijos. Pero, en realidad, en una conversación entre el capitán (personaje) y yo (autor). Digamos que el autor ignora si es capaz de escribirle un pasodoble a su madre y le pide al personaje que le ayude... Yo le digo que la gente me llama poeta, pero que soy incapaz de escribirle a mi madre algo digno. El capitán me responde pidiéndome que le hable de ella y que él dará sugerencias... El pasodoble está escrito entre los dos, autor y personaje.

        

¿Cómo le cuento a mi madre, capitán,

         que se me esconden las letras?

¿Cómo le cuento a mi madre,

que me siento un miserable

cuando me llaman poeta?

         Coje el puñal que tu padre te dejó

         y clávatelo en el alma,

         vamos a ver lo que esconde

ese "nombre" en tus entrañas.

Tú pon los cinco sentidos

que yo pondré la acuarela.

Tú róbale una sonrisa,

yo la pondré en mi bandera.

Dame esa gloria bendita

que le corre por las venas.

         Explícame, capitán:

         ¿cómo es posible que tenga

tan poquísima vergüenza?,

¿quién dijo que yo merezca

los suspiros de esa reina?,

¿quién le puso a la alegría

la cara de esa mujer?

         ¿Quién pintó en mi corazón,

         las tres letras de su nombre

         para que el sueño de los hombres

         fuera el amor de mi vida?

         ¿Quién puso aquel corazón

         a la vera de mi cuna?

         ¿Quién escribió mi locura

         con faltas de ortografía?

         Lleva un remiendo en la falda

         dos pespuntes en el alma

         y el dolor metío en los huesos.

         Y yo digo sin decirle

         cuántas veces he de morirme

         para olvidarme de sus besos.

¿Cómo podría escribir,

mirada de sonajero,

que entre su mayo y mi abril,

jamás faltará un Te quiero?.

Anda y guárdate los premios,

que yo no quiero más fama

que escuchar en el lavadero:

Hoy canta el niño de Ana.

Capitán dile a mi madre

que jamás podré pagarle

por más que una noche en vela

me regalen lo más grande,

y esa sangre de mi sangre

lleve el nombre de su abuela (62).

 

            -Autor y personaje. Tu comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE, la muerte de tu amigo Dito y tú. ¿Cómo afrontaste el reto de homenajear a un amigo de la infancia?

         -Lo cierto es que ese fue el repertorio más fácil, me salió de las entrañas. Lo tuve concluido con mucha antelación..., podría haber escrito tres repertorios. Dito y yo éramos amigos desde la infancia y nunca nos habíamos separado. Es una comparsa repleta de referencias a nuestro barrio, a nuestras historias de chiquillos y adolescentes. Ilustramos la puesta en escena con un telón que representaba la iglesia de la Amargura. En sus escalones había transcurrido toda nuestra niñez. Todo el repertorio está ideado como un disfraz tras el que se ocultan todos los recuerdos, las vivencias, los juegos...

 

Una calle, tres pasajes, un callejón, un colegio;

una aljibe de pupitre, un churrete por maestro;

una chapa, un canalillo, una rabieta, un balón;

y un corazón encendido echando un ojo desde el balcón.

Un lorenzo inquieto de cuartelero en cada ventana,

una luna en celos por regañinas de imaginaria.

Una estrella sería pasando lista entre los cordeles,

noches de secretos, ¡Venga pa arriba!, ¡Si no hay deberes!

Vivo en un cuartel sin leyes ni puertas,

acurrucaito a un barrio sin dueño.

Que le voy a hacer si en mi fortaleza

hasta los chiquillos son prisioneros y amigos eternos" (63).

 

         -Hay momentos durante el repertorio en el que pareciera querer vengarte de la vida por la muerte de Dito:  "La vida me está buscando, y mejor que no me encuentre, que si ayer le planté cara, hoy se la vuelvo para siempre. Hartito de levantarme, con el corazón burlao. Mirándola con el hambre del que se acuesta asustao. Ahora viene y me sonríe, ¿de qué me sirve embustera?".  

         -El personaje del capitán soy yo mismo, afectado por esa pérdida. Durante meses fui otro porque estaba muy afectado. No podía salir a la calle porque todo me recordaba a nuestra amistad. Entonces, una noche, tuve un sueño revelador en el que Dito me dijo que quería que  la sudadera suya de la murga LA COSA ESTÁ MU FLOJA (64)  la conservase yo e, incluso, me indicó dónde estaba guardada. A la mañana siguiente, llamé a su mujer, Ana, para contarle aquel sueño del todo extraño. Ana se quedó muda cuando le dije dónde tenía guardada la sudadera, ya que únicamente ésa estaba fuera de una caja donde Dito solía guardarla como recuerdo de los otros grupos. Yo lo interpreté como una señal. "En  el pecho tres galones, en la mente tres miradas, y en el corazón el sueño, que vino a abrigarme el alma. Ya no hay que cerrar los ojos, ya no hay que apretar los dientes, ya no hay que apretar el puño,      para ver al más valiente" (65). A partir de ese día me sentí mejor, seguía triste, pero... Ana me entregó la sudadera y esa misma noche cuando pretendía dormir, comenzaron a brotar los versos, las ideas, las melodías. Encontraba las frases que llevaba buscando para retratar todos aquellos recuerdos. El tipo, el repertorio..., todo salió aquella noche. Durante aquel sueño le había prometido que la comparsa estaría dedicada a él, en exclusiva. "El coronel del silencio, vio cumplío el juramento, del capitán de la calle".

-Crear una peña con el nombre de Dito ¿fue también un juramento?

-La peña Er Dito ha sido un proyecto de la murga y de la comparsa, una forma tenerle siempre junto a nosotros. En ese proyecto están todas nuestras ilusiones de carnaval. Mi labor en el futuro dentro de la fiesta la veo ayudando a grupos nuevos, enseñando mi método para escribir coplas, las técnicas que yo he tenido que aprender equivocándome, consejos para la dirección musical... La peña sería un buen sitio para esa labor, tan necesaria, por otra parte.

 

      "Si hace ocho años alguien me hubiese dicho

que sería autor de carnaval, no lo hubiese creído".

 

-¿Hay que tener cualidades especiales para ser autor?

-Yo mismo no podía imaginarme que estaba capacitado para unir dos frases seguidas, y aquí estoy. En el 95 participé en la murga de Miguel Ángel Bermúdez, le conocí entonces y nos hicimos buenos amigos. Yo quería aprender a tocar la guitarra, no sabía nada. Miguelillo me metió la afición a la fiesta en el cuerpo. Dito y yo llevábamos letras para la murga y Miguel las aceptaba y las incluía en el repertorio de la murga. Escuchar al grupo cantando algo nuestro, nos emocionaba y nos animaba. Escribí varios pasodobles y un par de cuplés. Nunca antes había escrito nada, ni un poema, ja.

-El carnaval te descubrió a ti, más que tú a él, si me permites la broma.

-Mi capacidad para componer fue un descubrimiento para mí mismo, era una capacidad que ignoraba. Mi padre escribía poemas y una novela que nunca se publicó. Pero yo apenas había leído literatura. Ignoraba que pudiera escribir una melodía y ahora escribo repertorios completos. Si hace ocho años alguien me hubiese dicho que sería autor de carnaval, no lo hubiese creído.

-Tu primer repertorio fue para LA COSA ESTÁ MU FLOJA en el 96. ¿A qué atribuyes el éxito de esta murga?

-La idea de los Flojos fue muy original y con un humor muy distinto al que se hacía porque no conocíamos nada del carnaval. No estábamos viciados por otros estilos y resultó que no se parecían en nada a lo que se venía haciendo. No tenía influencias. En esta murga se revelan murguistas como Dito o José Carlos Muñoz Pariente (que ya contaba chistes y actuaba como humorista). Yo me oculté bajo el pseudónimo de Benito Cármelas.

-La experiencia en la murga te valió para aprender...

-Sí. Mi carácter no es murguista y reconozco que es la modalidad más difícil. Al año siguiente sacamos la murga LOS LISTILLOS, mi mejor murga. Se trataba de un personaje de niños repelentes y cultos. Teníamos que pronunciar y vocalizar perfectamente, nada de comerse las eses. Los Flojos daban risa con sólo verlos, pero en los Listillos había que escuchar sus coplillas. Se trataba de un humor más inteligente basado en las posibilidades del personaje. Al final de popurrí nos revelábamos como chuletas de barrio disfrazados de listillos.

 

Terminó ya el examen

vuelvo a la realidad

ya he perdido mi acento

y nivel cultural,

pero antes de irme

me voy a presentar

al chupón que se escuende

debajo de este disfraz (...)

Soy un chico de Oxford

¡David, te quieres ir ya...! (...)

Yo no vengo de Oxford

ni de la universidad

yo vengo de al laito

del barrio La Trinidad. (66)

 

-En la murga y en los años posteriores ¿cómo habéis combinado las aportaciones de Pariente y las tuyas?

-Cada año ha sido un poco diferente. El éxito de todos estos años ha sido la cantidad de gente dedicada a pensar y a aportar ideas y sugerencias. En el año de EL ÚLTIMO CUPLE (67) hay aportaciones de, al menos, diez personas. Durante todos estos años yo he compuesto la música y la mayoría de las letras, Pariente ha dirigido y ha aportado ideas divertidas que yo he ido dando forma, rimando. Pero mi labor no tiene más mérito que la de él, al contrario creo que en una murga las ocurrencias son claves. En CAIGA QUIEN CAIGA (68)., la presentación fue de Dito, algunos pasodobles de Ramiro y míos; Pariente ese año fue quien más aportó. En P.T.L. (69) fuimos cuatro escribiendo. Yo puedo rimar y medir una copla muy bien, pero si no se me ocurre algo gracioso...

-Esa mezcla de la crítica local con divertidas ocurrencias ha sido clave. Hacer reír y hacer pensar.

-Creo que ahí se resume el humor que hemos practicado. Al cado de los años, escuchar autores como Zumaquero, Sergio Lanzas, Jorge Real, Valderrama, o a la gran murga de Ángel Montilla me confirma que ese humor es válido y muy útil para acertar. Ese humor se está imponiendo.

-La conexión entre la murga y la comparsa llegó a su punto álgido con LA MORAGUITA y EL MORAGÓN (QUE MORAGUITA SUENA A MARIQUITA).

-Somos un mismo grupo que sale de una misma peña. La idea de salir disfrazados iguales y abordar un mismo tema desde la óptica de la murga y de la comparsa, viene de años atrás. Ya con EL CAPITÁN DE LA CALLE éramos un mismo grupo, y antes que muriera Dito éramos dos. Yo aspiraba a que fuera uno solo, el grupo de la peña Er Dito. Salir en carnaval era por la peña. El año del CAPITÁN DE LA CALLE la murga iba a llamarse LA CALLE DEL CAPITÁN, la comparsa abordaría a un loco más bohemio, y la murga a un loco más surrealista. Pariente y yo discutimos, porque el tipo de loco ya lo había abordado Pepe León años antes y él no era partidario de repetir. Yo quería homenajear a Dito con el tipo que él más le gustaba el de loco. No pudo ser. Pariente salió de okupa con EL CUARTO ES NUESTRO (70), donde también colaboré con algunos pasodobles.

-¿Cómo crees que asimiló el público carnavalesco esa innovación?

         -Se entendió mal. La idea, por ejemplo, de hacer el cuplé juntos mientras un grupo cantaba y el otro hacia el play back (una aportación de la novia de Pariente), se hizo con la idea de que un grupo se riera de otro, algo muy innovador. Pero en vez de valorarse eso, sólo hubo críticas. Incluso se llegó a plantear que estuviera fuera de bases, nos quisieron descalificar. Así son las cosas.

            -El carnaval es para divertirse, innovar, sorprender...

         -Estoy convencido de ello. Ninguna otra fiesta o celebración te permite tal libertad de creación.

 

"No hay razón alguna para admitir que alguien superior (la prensa, los capillitas) tenga que decirnos cómo debe el pueblo expresar sus emociones, eso es una barbaridad".

 

            -¿Has innovado más con la murga o con la comparsa?

         -No lo sé. Comencé con la murga y cuando el grupo fue creciendo en calidad para cantar, pensé en hacer la comparsa AL LADRÓN (71), pero las novias y amigas del grupo me convencieron para hacer LA ERA DE ACUARIO en el 98. En aquellos años observaba el tono tristón de la comparsa y quise cambiar ese tono. "Qué fácil resulta oír, a los autores decir que se mueren de tristeza, al ver a un pueblo sufrir, al ver su tierra morir hundiéndose en la pobreza. Qué fácil resulta ver, a un público puesto en pié, cuando se rabia al cantar. Que no se cuelguen medallas de amor, si te quieren ver llorar, son las cositas que pasa cuando sobra libertad, fiel recurso de la pluma que olvidó soñar. Dónde está la fantasía que pregona el carnaval" (72). Yo siempre he sido un enamorado de Málaga y mi actitud ha sido distinta, aunque soy muy melancólico escribiendo, evito escribir con pena.

        

         Quién se ha llevado mi Coracha,

         quién me lo puede explicar.

         Y la fuente Las Tres Gracias

         con la cabeza agachá

         aguantándose la rabia,

         no busques más que ya es tarde.

         Pregúntale a esa señora,

         que es la única que no llora

         desde que vive en el Parque.

         Ésa que sigue mandando,

         la que nunca pasa hambre,

         la que va de mano en mano,

la que nunca sabe ná.

         Pero tú sigue rezando,

         pide a la Virgen del Carmen

         que no roben más lo nuestro,

         que está mi madre asustá.

         Anda ve y dile por qué. (73)       

 

            -Quizá tu pasodoble sobre la tribuna de los Pobres sí esté escrito con cierta pena y rabia.

         -Tienes razón. En ese pasodoble comparo a la tribuna con una pobre vieja y ciega. Yo desde muy pequeño siempre he visto a las cofradías sentado en esa escalera, y siempre me he identificado con el ambiente tan extraordinario de esa zona: las saetas, los pulsos... No sé si los pulsos serán correctos o no; yo respeto todas las opiniones, pero al ir comprobando con los años cómo por la presión de la prensa y los más capillitas, se hacían cada vez menos pulsos e incluso que algunas cofradías decidieran no pasar por allí en su recorrido, me pregunté qué estaba pasando y, por alguna razón, sentí que alguien me estaba robando esa emoción en nombre de no se qué reglas o mandatos. Por eso enfoqué esa copla a la tribuna de los Pobres con lo que ocurrí en la tribuna de los Ricos de la plaza de la Constitución. No hay razón alguna para admitir que alguien superior (la prensa, los capillitas) tenga que decirnos cómo debe el pueblo expresar sus emociones, eso es una barbaridad.

 

Mírala, tiene el corazón encogió

Y apenas se escuchan tambores

Dicen que está ciega de tanto que ha visto,

Aguanta mi vieja

No quiero que el cristo te escuche llorar.

Ayer me dijeron que Jesús Cautivo

Miró de reojo queriendo gritar

¡anda, dame ese capricho que quiero escuchar mi nombre

y tragarme esos "te quieros" mientras me suben al cielo

de mi tribuna de los Pobres!.

No me cuentes más historias de lo que está bien o mal

que el Señor está en la gloria y usted no es dueño de ná.

Qué mandamiento

Dice que por calle Larios haga falta un talonario

Para rezarle un padre nuestro.

Y mientras reza

la tribuna presumía dice que en Carretería

sólo paran sinvergüenzas.

Tú no llores si te roban las saetas

que a mí me sobran las letras

y hoy me encuentro bien de voz.

Vieja, ciega y mal hablá de churrete y delantal

déjame ser lazarillo de este Martes Santo

deja al rico en su sillón y hazme un hueco en tu escalón

que está la Virgen mirando.

¡Ahí la tienes frente a frente! Al oído le contaba

cuando un martillo valiente dio tres toques de campana

y no le hizo falta verla, ni escuchar una saeta,

pa sentir escalofríos

Y mientras gritaba ¡guapa! La escuché decir con rabia,

¡esa mi novia Rocío! (74).

 

 

         -¿Existen distintas ideas de carnaval cantado y todas son válidas?

         -Casi todas. Ocurre que todos los fiesteros llevamos una idea de carnaval que es la que nos emociona, un tipo de murga o comparsa que nos gusta y bajo ese patrón rechazamos lo que no se ajusta a él. Pero las emociones no tienen medidas, salvo la individual. Supongo que ahí radica una forma de ver el mundo que está en las emociones, sea carnaval, Semana Santa, Rocío, Feria... Lo importante es saber retratar con acierto las emociones al escribir una copla.

            -Algo de eso aparece en tu copla sobre la Semana Santa paralela de LA MORAGUITA.

         -Para los cofrades durante la Semana Santa, si eres joven y no estás rezando, eres lo peor de la ciudad. Para ellos parece que el público que está a favor de los pulsos, o que mide su emoción y sus creencias de un modo individual, molesta. Ellos sí son muy religiosos porque se lucen en un desfile procesional. Gritarle guapa a una Virgen es también religiosidad popular, tan válida como la del que va por la vida de cofrade. Ambos pasodobles son muy parecidos, aunque tienen una óptica distinta. En ambos retrato mis emociones. 

 

Yo siempre he sido mu cofrade y mu cristiano

de esos que viven la pasión como Dios manda

mi penitencia, mi Catedral, mi calle Larios

Carretería, corralón, la menos santa.

Esta corbata disimula los burdeles

y en mi solapa pongo el brillo del respeto

con mi medalla, mi soberbia y mis saberes

callos las bocas de cualquier analfabeto.

Y ves la poca vergüenza borracha en un callejón.

Yo me pongo hasta las cejas y no se entera ni Dios.

Y como buen penitente, le hago un traje a los de enfrente,

que no se escape un detalle, ni el chiste pa mi compadre,

que Dios bendiga a ese judas,

y me santiguo entre burlas, mientras condeno a esa chusma

que se deja la garganta cuando la Virgen más blanca

sube a pulso su incultura.

Entre canutos y vino, se alivia el castigo

de los varales

y una mantilla y su escote, me lleva entre azotes

con sus andares.

Mentira, mafia y millones, envidia y rencores

sobre un madero.

La madre que los parió, bendito el corralón

que se remanga las penas

y maldito el Barrabás que reza en tu catedral

y se vendió... como María Magdalena. (75)

 

         -¿Te has avergonzado alguna vez de escribir una copla?

         -Una vez. El año de LA LEYENDA (76) fue un repertorio difícil. Estaba agotado, pasaban las semanas y no acaba de escribir todas las coplas necesarias. Hablé con el grupo y les informé de lo que me pasaba. Incluso les planteé no concursar y salir únicamente a la calle. Y así lo hice, dejé de escribir. Y justo cuando me quité la presión, comenzaron a brotar las coplas. Ese bache lo reflejé en una cuarteta del popurrí. "Según cuenta la leyenda aquella noche el vigía, se lamentaba rezando con la mirada perdía, el agua que era un espejo de repente se rompía, cuando un canto de sirena sopló mis velas por estribor. Una vieja botella flotaba roneando, y escondía el mensaje de un náufrago herío, en una tierra santa donde el contrabando de sonrisas, y coplas lo tiene perdío. Su barquilla no quiso seguir mar adentro, una bruja de celos la tiene engañá, y antes de lanzar la botella al mar, de su último aliento pintó el mapa de ese reino, con sangre verde y morá..." El náufrago herido que no podía escibir era yo.  Juan José Rodríguez y Daniel Morales me ayudaron a salir del bache. Entonces sucedió que faltaban días para entregar las coplas y nos faltaba un pasodoble para cumplir con las bases del concurso. No sabía sobre qué hacerlo. El grupo me sugirió que lo hiciera sobre la política, había unas elecciones cerca... Qué podría yo decir sobre política, si no entiendo nada y para mí los políticos son todos iguales. Me decidí a criticar tanto a los derechas como a los de izquierda, con lo que leí en la prensa, con las opiniones que escuchaba en la radio. Y me puse a escribir de un modo que a mí no me gusta, casi por encargo y es verdad que después de hacerlo en la copla se criticaba más al PSOE. Salió de esta forma, siendo mis ideales más de izquierda. En el momento en que lo escribí la crítica social estaba contra el PSOE; si lo hubiese escrito ahora, sería al contrario, ahora estamos en al era de todos contra el PP. Escribí el pasodoble sin saber nada de política, aunque todo lo que decía era verdad, mi verdad, al menos.

 

 

 

"Hacer reír con una comparsa es muy complicado".

  

            -¿Y cómo aceptan tus verdades el resto del grupo?

         -En general bien, además yo tengo por norma que el grupo canta las coplas que ellos deciden. Con el repertorio ya terminado, se vota qué coplillas cantar en preliminares, semifinales y en la final del concurso.  Únicamente el año del Capitán elegí yo qué cantar. El grupo me respetó.

         -¿Y el tema de cada año?

         -Igual. Cada año me impongo que el tipo sea lo contrario del año anterior. La Era de Acuario tenía músicas muy poco carnavalescas, adaptaciones de la película Hair. Luego, en Al Ladrón nos presentamos con más quejidos y un estilo más andaluz. La Leyenda es todavía una comparsa más agresiva. El Capitán es una comparsa  distinta en mi trayectoria y La Moraguita está ideada con un estilo muy desenfadado y alegre. Cada año asumo el reto de hacer algo distinto, con el riesgo de gustar unos años más que otros, algo que no sucedería si repitiera modelos que ya sé que son un éxito.

         -¿Existe un cierto modelo de cuplé para la comparsa?

         -Ya en la Era de Acuario hice hincapié en hacer reír. Eso lo había aprendido como murguista. Quizá sea porque el cuplé no es ni murguista ni comparsista, es cuplé. Para la comparsa de mujeres tuve que hilar fino, porque hacer reír con mujeres es aún más difícil. La mayoría de grupos femeninos no tienen éxito por tener como autor a un hombre, o bien, son ellas las que escriben con un humor característico de hombres, simplemente porque es lo que estamos habituados a escuchar. Tuve que desechar muchos cuplés que luego se los entregaba a la murga y se partían de risa. Fue lo más difícil y tuve que esmerarme muchísimo. Supongo que así aprendí la importancia del cuplé para la comparsa.

            -¿Los de LA LEYENDA fueron aún mejores?

         -Hacer reír con una comparsa es muy complicado. La música en la comparsa es fundamental y para conseguir mayor acierto, mis cuplés suelen tener poca musicalidad, poco cromatismo en las voces, así logro que el relato de lo que se cuenta tenga mayor protagonismo. Hoy sé que debo componer cuplés murguista para la comparsa.

 

Los grupos de carnavales ya se están modernizando

Y este año mi repertorio va navegando por Internet.

el de la venda en la frente llegaba el otro día diciendo

que la murga de Granada también tiene zu página weeeb.

La comparsa que vino de Jerez cantando a su tierra

también le va el rollo de la informática en carnaval,

pueden visitar su página web dándole a las teclas

ponga usted //W.quehayquemamar.

Por lo visto aquello no le hizo gracia a nuestro jurado

y recordando el año pasado

mandó un email con bastante gracia...

mama tú mejor de nuestras comparsas, ¡quillo!

¡Shupara, shupara, shupara, shupara...! (77).

 

            -Quizá habría que huir de historias triviales para valorar el cuplé.

         -Estoy de acuerdo. Siempre he intentado no hacer un cuplé con un simple chiste, sino contar una historia que es más meritorio. No creo que tenga ningún valor coger un chiste que se escucha en la calle y rimarlo en un cuplé, eso no es original.

            -¿Es en La Moraguita donde mejor se aprecia este carácter?

         -Sin duda. El tipo ayudó mucho por su desenfado, se trataba de reflejar algo tan malagueño como una moraga. Las moragas son divertidas y los personajes tenían por sí mismo un carácter muy festivo

         -¿A qué autores admiras?

         -A quien más admiro es a Máximo Gómez. Para mí es el mejor y quien mejor mantiene el espíritu carnavalesco en sus coplas sin olvidar la calidad musical y letrística. Sabe combinar crítica y expresión cuidada como nadie. Ahí están sus popurrís. EL TÍO CAMUÑAS fue una comparsa magistral. "Quién puede hacerme el favor, de devolver la ilusión, al Tío Camuñas que ayer, guardó mi alma en su saco..." (78). LA NIEBLA (79) ha sido su mejor repertorio. Con Juambe Cobos tengo mucha amistad, nos escribimos por email todo el año; su estilo es directo y escribe con gran inteligencia para abordar cualquier tema. Lo de José Manuel Rengel (80) es muy admirable, un trabajo de carnaval digno de hacer historia. Juan Gutiérrez es muy carnavalero, lo ha vivido desde el comienzo con la murga de su hermano Enrique y ese aprendizaje resulta definitivo. A la comparsa de Curro Salazar le tengo un enorme cariño. No me olvido de las buenas murgas como la de Ángel Montilla o Zumaquero. La murga es muy difícil, lo puedo asegurar yo que he tocado ambos palos. Para 2005 estoy escribiendo los repertorios de la murga y la comparsa. Un reto mayor cada año.

            -¿Faltan nuevos autores?

         -Sobre todo falta que se den oportunidades a esos autores encubiertos que hay en todos los grupos. Me refiero a ese componente que lleva años cantando y aprendiendo y que no se atreve a dar el paso, principalmente, por no estar a la altura del autor de su grupo. Ahí hay un gran potencial.

            -El oficio de las coplas carnavalescas se aprende componiendo.

         -Así aprendí yo, al menos.

            -¿Has dado alguna oportunidad a un nuevo autor últimamente?

         -Sí, a Fernando, un suplemente de la comparsa. Me trajo un pasodoble. Me dijo: "Toma, David, me gustaría que leyeras esta letra que hice a la comparsa; pero no se la enseñes a nadie que me da mucha vergüenza". Yo le dije que no se preocupara, que le echaría un vistazo y que si era mala, quedaría entre él y yo. No lo era y está publicada en la última página de nuestro libreto de la comparsa La Moraguita.

 

D.D. (Málaga, verano de 2004)

NOTA BIBLIGRÁFICAS:

 

(61). Fragmento del pasodoble  "Cómo le cuento a mi madre, capitán"  de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrear a un loco disfrazado de capitán.

(62). Pasodoble de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE de 2002.

(63). Fragmento del popurrí de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrear a un loco disfrazado de capitán.

(64). Murga LA COSA ESTÁ MU FLOJA de 1996. Autor y director, David Santiago Velasco bajo el pseudónimo de Benito Cármelas. El disfraz recrear a un vago.

(65). Fragmento de la presentación de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE de 2002.

(66). Fragmento del popurrí de la murga LOS LISTILLOS de 1997. Autor y director, David Santiago Velasco, bajo el pseudónimo de Benito Cármelas Junior. El disfraz recrea al personaje de alumno sabelotodo.

(67). Murga EL ÚLTIMO CUPLÉ de 1998. Autor: La agrupación; dirección, José Carlos Muñoz Pariente. El disfraz recrea a un suicida.

(68). Dito: Bernando Mora Linares (1972-2001).

(69). Ibíd nota 68.

(70). Murga EL CUARTO ES NUESTRO de 2002. Autor: La agrupación. Director, Muñoz Pariente. El disfraz recrea a un ocupa que llega al teatro.

(71). Comparsa AL LADRÓN de 1999. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrea a unos ladrones de TBO.

(72). Fragmento de la comparsa femenina LA ERA DE ACUARIO de 1998. Autor y director: David Santiago Velasco. El disfraz recrea el movimiento hippie de los sesenta.

(73). Fragmento del popurrí de la comparsa AL LADRÓN de 1999.

(74). Pasodoble de la comparsa AL LADRÓN de 1999.

(75). Pasodoble de la comparsa LA MORAGUITA de 2003. Autor y director, David santiago Velasco. El disfraz recrea una moraga.

(76). Comparsa LA LEYENDA de 2000. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrea a un grupo de soldados supervivientes de la Armada Invencible.

 (77). Cuplé de la comparsa LA LEYENDA de 2000.

(78). Fragmento del popurrí de la comparsa LA ERA DE ACUARIO de 1998.

(79). Ibíd. nota 59.

(80). José Manuel Rengel autor del carnaval de Alhaurín El Grande y de los grupos: 1989   murga ARAPAJOE VENIMOS OTRA VEZ. 1990   murga  LA MARUCHI Y SUS MARIACHIS CHACHIS. 1991  murga  NO TE ARRIMES QUE ES PEOR  y la comparsa CON EL CIELO POR TECHO. 1992   murga CON LA PUNTA PARRIBA y la comparsa BANDOLEROS MALAGUEÑOS. 1993   murga LOS CHICHIVOLADORES y la murga SE NOS VE EL PLUMERO. 1994   murga  ENDEJEQUETEVIVENI DIE POLAPAPAVIENE. 1996  comparsa PENEQUE. 1997  comparsa EL LOCO MATIAS. 1998 comparsa  EL MOLINO DE LOS CORCHOS. 2000 comparsa LOS ENCANTADORES.  2000  comparsa LOS ENCANTADORES. 2004  murga LAS GOLEORAS.

(81). Murgas CARACOLA PERCHELERA y CLAUDIO Y SUS SENADORES de 1980. Cf. DELFÍN, D. y MORALES, J. M. Carnaval en Málaga 1979-1983. La recuperación de una fiesta perdida, Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga, Málaga, 2000.

(82). Murga LOS MALAVIDAS de 1981. Cf. DELFÍN, D. y MORALES, J.M. Carnaval en Málaga 1979-1983. La recuperación de una fiesta perdida, Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga, Málaga, 2000.

(61). Fragmento del pasodoble  "Cómo le cuento a mi madre, capitán"  de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrear a un loco disfrazado de capitán.

(62). Pasodoble de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE de 2002.

(63). Fragmento del popurrí de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrear a un loco disfrazado de capitán.

(64). Murga LA COSA ESTÁ MU FLOJA de 1996. Autor y director, David Santiago Velasco bajo el pseudónimo de Benito Cármelas. El disfraz recrear a un vago.

(65). Fragmento de la presentación de la comparsa EL CAPITÁN DE LA CALLE de 2002.

(66). Fragmento del popurrí de la murga LOS LISTILLOS de 1997. Autor y director, David Santiago Velasco, bajo el pseudónimo de Benito Cármelas Junior. El disfraz recrea al personaje de alumno sabelotodo.

(67). Murga EL ÚLTIMO CUPLÉ de 1998. Autor: La agrupación; dirección, José Carlos Muñoz Pariente. El disfraz recrea a un suicida.

(68). Dito: Bernando Mora Linares (1972-2001).

(69). Ibíd nota 68.

(70). Murga EL CUARTO ES NUESTRO de 2002. Autor: La agrupación. Director, Muñoz Pariente. El disfraz recrea a un ocupa que llega al teatro.

(71). Comparsa AL LADRÓN de 1999. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrea a unos ladrones de TBO.

(72). Fragmento de la comparsa femenina LA ERA DE ACUARIO de 1998. Autor y director: David Santiago Velasco. El disfraz recrea el movimiento hippie de los sesenta.

(73). Fragmento del popurrí de la comparsa AL LADRÓN de 1999.

(74). Pasodoble de la comparsa AL LADRÓN de 1999.

(75). Pasodoble de la comparsa LA MORAGUITA de 2003. Autor y director, David santiago Velasco. El disfraz recrea una moraga.

(76). Comparsa LA LEYENDA de 2000. Autor y director, David Santiago Velasco. El disfraz recrea a un grupo de soldados supervivientes de la Armada Invencible.

 (77). Cuplé de la comparsa LA LEYENDA de 2000.

(78). Fragmento del popurrí de la comparsa LA ERA DE ACUARIO de 1998.

(79). Ibíd. nota 59.

(80). José Manuel Rengel autor del carnaval de Alhaurín El Grande y de los grupos: 1989   murga ARAPAJOE VENIMOS OTRA VEZ. 1990   murga  LA MARUCHI Y SUS MARIACHIS CHACHIS. 1991  murga  NO TE ARRIMES QUE ES PEOR  y la comparsa CON EL CIELO POR TECHO. 1992   murga CON LA PUNTA PARRIBA y la comparsa BANDOLEROS MALAGUEÑOS. 1993   murga LOS CHICHIVOLADORES y la murga SE NOS VE EL PLUMERO. 1994   murga  ENDEJEQUETEVIVENI DIE POLAPAPAVIENE. 1996  comparsa PENEQUE. 1997  comparsa EL LOCO MATIAS. 1998 comparsa  EL MOLINO DE LOS CORCHOS. 2000 comparsa LOS ENCANTADORES.  2000  comparsa LOS ENCANTADORES. 2004  murga LAS GOLEORAS.

(81). Murgas CARACOLA PERCHELERA y CLAUDIO Y SUS SENADORES de 1980. Cf. DELFÍN, D. y MORALES, J. M. Carnaval en Málaga 1979-1983. La recuperación de una fiesta perdida, Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga, Málaga, 2000.

(82). Murga LOS MALAVIDAS de 1981. Cf. DELFÍN, D. y MORALES, J.M. Carnaval en Málaga 1979-1983. La recuperación de una fiesta perdida, Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga, Málaga, 2000.

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