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Laura Gómez: “Ahora, que abrazamos una nueva era en la historia del Carnaval de Málaga, es momento de reivindicar la Casa del Carnaval como espacio de posibilidad”.

Dom, 20/11/2022 - 16:42 -- David Delfín

“Contribuir a que nuestra festividad sea conocida y valorada, dentro y fuera de los confines malagueños, y aumente, colateramente, su tasa de participación”, señala, en este artículo, la joven profesora y aficionada a la fiesta sobre la proyección cultural de la Casa del Carnaval.

La proyección cultural de la Casa del Carnaval

El 5 de octubre de 2019 se inauguró al son de nuestras coplas la actual Casa del Carnaval, ubicada en calle Eslava, en el corazón de El Perchel. El futuro de la fiesta reside allí, en su potencial didáctico, archivístico y museístico  –en definitiva, en su proyección como casa cultural, dispuesta a derribar las barreras institucionales y a contribuir al conocimiento, estudio y desarrollo del carnaval cantado–.

Quienes trabajaron en su apertura nos lo advirtieron, incluso, desde el topónimo elegido: “Casa del Carnaval”. Ninguna elección lingüística es arbitraria, tampoco esta que nos ocupa: la palabra ‘casa’ contiene múltiples acepciones, pero, ante todo, caracteriza un edificio habitable. Así (re)nació la nuestra, que se trasladó de la sede en el Pasaje Calderón y Cubero al actual edificio con el afán de abrigar archivos, exposiciones y talleres; con el anhelo de proteger  –y pregonar– nuestro acervo cultural.

Durante los años 2019, 2020 y 2021 se consiguió: además del archivo histórico y documental de la fiesta, el edificio carnavalesco acogió las exposiciones “El disfraz. Elemento común del carnavalero” e “Hitos. 40 años de Carnaval recuperado”; incluso se organizaron mesas redondas, actividades infantiles, exposiciones itinerantes (“Fantasías en Papel”) y visitas escolares.

Sin embargo, sus recientes actividades –actos de presentación, ruedas de prensa, recogida de premios y carteles…– demuestran que las pretensiones didácticas y divulgativas se han difuminado. Ahora, que abrazamos una nueva era en la historia del Carnaval de Málaga, es momento de reivindicar la Casa del Carnaval como espacio de posibilidad. Por eso, más que conformarse con ser la sede de la Fundación Ciudadana del Carnaval de Málaga, nuestra casa debería atender a las razones de su nacimiento y convertirse en el lugar emblemático donde habite y se divulgue la tradición carnavalesca malagueña; en el espacio donde puedan congregarse investigadores, actores de la fiesta, aficionados y aprendices, pero, sobre todo, carnavaleros potenciales.

Si a Coín hubiera llegado el eco gentil de una Batalla de Flores, mi afición hubiera sido más temprana. Me di de bruces con Momo de pura casualidad. Podría no haber pasado, como tampoco podría haberle pasado a uno de nuestros autores contemporáneos, Miguel Gutiérrez, quien dedicó su Pregón a aquellos carnavaleros que todavía no han descubierto que lo son: “Yo no soy carnavalero de cuna. Y me gusta reivindicarlo. Porque por esas calles tuyas habrá muchos carnavaleros que aún no sepan que lo son; y solo tienen que descubrirlo”. Claro que, para descubrirlo, necesitan que alguien esté dispuesto a enseñarles qué ocurre en Málaga cuando el calendario se posa en febrero y Don Carnal se enseñorea de nuestras ánimas. 

Para invitar a degustar la fiesta, para reivindicar la labor de quienes la recuperaron en los años ochenta, para descubrir la impronta de la tradición, para conservarla, estudiarla, difundirla y asegurar su futuro; para eso debe servir la Casa del Carnaval.

Es difícil materializar el cómo, especialmente por el despliegue de capital humano que requiere, pero, sin duda, seguir construyendo la vereda que se abrió en octubre de 2019 sería el garante de un futuro diáfano para la fiesta, sin desconocimientos, desprecios, olvidos y generaciones perdidas.

Ampliar el horario de apertura y ofrecer al público el acceso al archivo histórico podría ser un buen comienzo. Más adelante, debido a la excepcional dedicación que requieren, podrían repensarse actividades como las mesas redondas, las exposiciones, los talleres      –de artesanía, escritura, composición musical, instrumentación…– y las visitas escolares. Solo así la Casa del Carnaval cumpliría su primitiva función: ocuparse de carnaval  –que no exclusivamente de carnavaleros–  y contribuir a que nuestra festividad sea conocida y valorada, dentro y fuera de los confines malagueños, y aumente, colateramente, su tasa de participación.

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Laura Gómez Lomeña (1999, Coín, Málaga), es graduada en Literaturas Comparadas (2018-2021) por la Universidad de Granada y en el Máster en Profesorado (2021-2022) en la especialidad de Lengua Castellana y Literatura por la Universidad de Málaga. Actualmente, además de opositar a la función pública docente, curso el Máster en Gestión del Patrimonio Literario y Lingüístico Español en la Universidad de Málaga.

Es autora de los ensayos sobre carnaval: "Caracterización de un género híbrido: el popurrí en el Carnaval de Cádiz'', ''La tradición bíblica en las coplas del Carnaval de Cádiz'', ''Un diálogo entre los popurrís de El último amanecer (2007) y La Victoria (2009) y las concepciones poéticas de Hannah Arendt, Simone Weil y María Zambrano'' y ''Jesús Bienvenido y sus tres modos de escritura: concurso, calle y El Balsero".

Ha publicado sus tranajos Final de Grado y Final de Máster: El carnaval en la narrativa de Gregorio Morales: un análisis bajtiniano de Y Hesperia fue hecha (2021); y El Carnaval de Málaga como herramienta didáctica para la enseñanza de las tipologías textuales (2022), respectivamente.

@lauragom3z_

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