
El concurso es el concurso, siempre lo ha sido y siempre lo será. El teatro, el público sentado, relajado, esperando ver a sus grupos cómodamente. Las agrupaciones esperan ese día con entusiasmo, con ganas de agradar, en fin, ¿qué os voy a contar que ya no sepáis? A pocas personas conozco que no le guste participar en el concurso, ya no solo por la posibilidad de ganar algún premio, sino por la sensación que supone cantar en un teatro, se llame Alameda o Cervantes, da igual, bueno, igual no da, pero creo que me entendéis. Pero a su vez, cada vez oigo por parte de más carnavaleros, sobre todo murguistas, cómo les apetecería salir algún año solo para la calle, la auténtica esencia del Carnaval, sentir al público a un metro escaso, verle las caras casi a un palmo, sentir sus risas y el calor sin los nervios, sin la presión y sin las malas caras que a veces que aprecia en ciertas personas cuando no son de tu grupo, sino del que viene detrás tuya. Este año tenemos un ejemplo muy claro de esta situación, Miguel Angel Merchán y su grupo han decidido tomar este camino, al menos este año que yo sepa, también desconozco si existe alguna otra razón fuera de lo que tengo entendido. El concurso pierde este año a una de las grandes murgas que tenemos y se les hecha en falta, pero la calle ganará a un "puñao" de gente que seguro dará que hablar. Porque ya no tendrán que estar a las ocho de la tarde en tal escenario, a la una del otro día en otro, ni tendrán que cantar lo que se les exige, ni se preocuparán por si le sancionan o no, etc, etc, etc, libertad en estado puro. Yo tengo la suerte de haber vivido las dos opciones, sobre todo la de solo calle en mis primeros años, 1982, 1983, donde nos montábamos en una furgoneta unos cuantos chavales de apenas 14, 15 años y recorríamos las verbenas de los barrios, las fiestas de algunos pueblos y por el módico precio de un bocadillo y una coca cola nos tirábamos casi una hora cantando coplillas antigüas y contando chistes. La grandeza del Carnaval, al menos el nuestro, en este aspecto, es la capacidad que tiene para poder hacer lo que te de la gana, si quieres concursar, concursas y si no, la calle también existe para las agrupaciones y dar si cabe más rienda suelta a tus imaginación. Lo dicho, elijas la opción que elijas, siempre será Carnaval, pero sigamos haciendo Carnaval de la forma que sea.